Los peligros de la ovodonación que no te cuentan

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La ovodonación es una práctica de fecundación in vitro que se ha estado popularizando estos últimos años. En esta, en vez de usarse un óvulo de la propia paciente, se utiliza un óvulo donado por otra mujer. De esta manera, la clienta que busca ser madre tiene más posibilidades de gestar. El porcentaje de éxito de esta práctica es superior al 50%, e incluso cercano al 75% si la paciente tiene menos de 35 años. Sin embargo, hay muchos peligros en este procedimiento que las empresas de fertilidad no cuentan a las donantes. ¿Sabías que, aún tratándose de una donación, las mujeres que conceden sus óvulos reciben un pago de 600 a 1000 euros? La razón detrás de esto seguramente te sorprenderá.

¿Por qué se paga a las donantes?

En 2017 la ginecóloga Kimberly E. Liu publicó un estudio titulado «Advanced Reproductive Age and Fertility», en el cual expone una larga lista de obstáculos que dificultan el embarazo a medida que una mujer se hace mayor. La fecundación in vitro, aunque exitosa, sigue fallando y requiere un costo alto. Liu estableció que la ovodonación es la práctica que da mejores resultados.

Tal y como comenta la periodista Núria Coronado, el pago de las donantes hace referencia a una cantidad establecida por la Ley 14/2006 y fijada por el Ministerio de Sanidad “en concepto de gratificación por los posibles riesgos y las molestias –los gastos de desplazamientos para ir la clínica, las posibles faltas en el trabajo, las molestias por los efectos secundarios de la medicación, etc.– que puedan sufrir las donantes”.

Hasta ahí, todo parece bastante correcto. Varias exdonantes explican que antes de la operación les hacen firmar unos consentimientos y pasar una revisión de salud mental irrisoria con una psicóloga. Irrisoria porque las preguntas parecen más un trámite que una evaluación médica seria. Después llega la preparación previa a la cirugía. Según explicó una exdonante llamada Aida Martín Gómez para Público, “cuando aceptas hacerte donante tu cuerpo pasa por una bomba hormonal”. Marcada, además, por jeringuillas que tú misma te llegas a poner en casa.

Estrés provocado por la bomba hormonal, uno de los peligros de la ovodonación que no te cuentan
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¿Cómo se aprovechan las empresas de fertilidad de la desinformación?

Esta hormonación acarrea síntomas tales como irritabilidad, estados depresivos e incluso riesgo de quedarse embarazada de varios embriones a la vez. Además, el día de la punción y extracción, las donantes corren el riesgo de sufrir hemorragias o punciones en las vísceras. Con tal gravedad que incluso pueden llegar a perder la vida.

Otras consecuencias peligrosas que pueden experimentar tras la cirugía son la menopausia precoz, dificultades para quedar embarazada de forma natural, hiperestimulación ovárica y un consiguiente mayor riesgo de cáncer. Júlia Bacardit, periodista especializada en este tema, argumenta en su libro El precio de ser madre que “por eso se paga más por donar óvulos que por donar esperma, porque el riesgo físico es mucho mayor y porque el tratamiento supone un mes de pincharte hormonas”.

Nada de lo descrito en el anterior párrafo se informa explícitamente a las donantes. Por eso, Alicia Miyares, de la plataforma feminista No somos vasijas, desmiente la posibilidad de dar consentimiento en esta situación: “El mercadeo de óvulos demuestra la falsedad del concepto jurídico del consentimiento. Cuando firmas un contrato en el que no te cuentan toda la verdad, donde no hay una información completa, no puede hablarse de consentimiento”.

¿Por qué donan óvulos las mujeres?

Los anuncios de ovodonación tratan de apelar a la sororidad y solidaridad de las mujeres. Sin embargo, la gran mayoría de mujeres que han donado varias veces, admiten que solo lo han hecho ya que se encontraban en una situación de precariedad económica y aprovechaban la indemnización para cubrir sus gastos. Como además las clínicas les aseguraban que la operación sería sencilla y rápida, muchas acceden sin ser conscientes del mal que puede provocar tanto en su salud física como mental. No son pocas las donantes que han acabado hospitalizadas.

Por eso es primordial informarse lo máximo posible sobre esta práctica y no fiarse de la publicidad que no solamente es engañosa, sino que además “utiliza los argumentos viejos de la mística de la maternidad desde la perspectiva de la libertad”, tal y como afirma Bacardit. Estas empresas tan solo buscan su propio beneficio. Ante ellas, la información y el periodismo de calidad es nuestra mayor defensa.

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Bibliografía

Liu, K. E., & Case, A. (2017). No. 346-Advanced Reproductive Age and Fertility. Journal of Obstetrics and Gynaecology Canada39(8), 685–695. https://doi.org/10.1016/j.jogc.2016.12.004

Sopeña, N. C. (2020, 13 julio). Júlia Bacardit: «Hay que poder ser madre sin comprar los óvulos de las jóvenes que aún se están costeando la universidad». Público. https://www.publico.es/culturas/ovodonacion-espana-julia-bacardit-hay-madre-comprar-ovulos-jovenes-costeando-universidad.html

Sopeña, N. C. (2021, 11 enero). La compraventa de óvulos: el negocio a costa de la salud y de la precariedad económica de las mujeres. Público. https://www.publico.es/sociedad/ovodonacion-compra-venta-ovulos-negocio-costa-salud-precariedad-economica-mujeres.html

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